Yes Drill Sergeant!
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Hago esfuerzos y sigo haciendo, pero no puedo recordad que algún profesor mío me hubiera gritado por razón alguna, quizá es por eso que recuerdo tan vividamente aquel día.
Ahí estaba, Ricardo Aretia Gutiérrez en su nueva escuela, recién transplantado -con poco éxito- al cuarto grado de primaria, en el grupo del maestro David. Primer día de clases, lunes ni más ni menos, hay que hacerle honores a la bandera, estos duran apenas lo suficiente para que los niños del grupo noten al extraño que se ha colado en sus filas. Entrando al salón de clases ya estoy mareado de tantas miradas que se han paseado por toda mi escueta, y en ese entonces pequeña, humanidad. Ningún nuevo curso en la escuela puede empezar sin que todos se conozcan, así que…
- Haga favor de pasar al frente -joder, ahora me van a hacer presentarme, me limito a obedecer y a maldecir para mis adentros-. Este es Ricardo Are… Arre… ¡Arete! – madres ¿y este tipo enseña a leer?
- Aretia -dije, dispuesto a ayudar.
- ¡Ah! Si, Aretia. Va a estar con nosotros a partir de hoy.
Debió dejar que yo me presentara. Ahora tengo un nuevo apodo, al menos hasta que a alguien se le ocurra ponerse original.
-Vaya a sentarse. -De nada profesor-.
Ya en el banco, el maestro decidió que seria bueno aplicarnos a la tarea más común, desgastante y preferida de toda la primaria, el dictado. Saqué pluma, papel y ya me preparaba para la verborrea venidera, hice bien, pues apenas había puesto la pluma sobre el papel tuve que escribir como loco para mantenerme al paso del degenerado ese. Justo como lo había notado desde que entre a esa escuela, a este maestro, como a todos los demás, también le gustaba pasearse cual Sargento entre los bancos de los alumnos viendo que se copiaran sus palabras tal cual.
Todo relativamente bien hasta ahí, considerando que me encontraba en una dictadura escolar, sin paralelo en mi vida, pero no sabía lo que iba a venir. En sus paseos de pronto se detenía y preguntaba a algún incauto infeliz que recitara la ultima frase del dictado, si sospechaba que hablaba con un indisciplinado del dictado le pedía que dijera al grupo el ultimo párrafo. Imagino que al ser nuevo, el maestro no tenia razón para dudar de mi desempeño, así que no me pidió leer nada, pero cual fue mi sorpresa cuando el Sargento decidió darse una vuelta por mi banco.
- ¡Que es eso! – mierda, ¿cómo que? pues lo que esta dictando- ¿Por qué escribe así de pequeño?
Vaya ganas que tenía de reventarse una cuerda vocal, nunca algún maestro me había gritado de tal modo y seguramente nadie me había gritado por tamaña pendejada… la letra pequeña.
- Así es mi letra maestro.
- ¡No! Así no se escribe, quiero que su letra sea más grande. ¡Grande! – se quedó ahí parado hasta que hice la letra de un tamaño que a él le agradara, aparentemente el tamaño que el 4to grado de primaria del maestro David debía usar, o de eso me convencí nada más para no sentir que era algo personal -.
Algunos años más y hubiera seguido escribiendo con una letra diminuta hasta que me llevara a la dirección de la escuela quejándose de mi indisciplina, otros tantos y le hubiera contestado con el mismo tono de voz. Pero siendo un moco sin experiencia en histeria caligráfica, pensé que obedecer era la mejor opción, eso y necesitaba que se callara nada más para que no se me salieran las lagrimas de coraje.
Mi letra entrando al Liceo Mexicano Japonés era muy linda. Alguna vez en mi escuela anterior vi un cuaderno de un amigo mío que cursaba la preparatoria, letra pequeña en tinta azul, apuntes de prepa, en hojas de cuadricula chica, dos letras por cuadro, espacios entre palabras de medio cuadro, me acuerdo de esto pues fue el molde que necesite para mejorar mi, hasta ese momento, horrible caligrafía. Pero entonces llegó el cretino intolerante mal cogido de David. Adiós bonita letra, nunca una letra bonita mientras escriba cosas que no me interesaban.
No es para tanto.


Yo tuve una experiencia similar, solo que no fue en la escuela, fue en casa. Mi señora madre a quien obviamente conoces de sobra penso que por alguna estupida razon debia de ir una letra por cuadro asi que me lleve una gritoniza prolongada porque mi letra no caia dentro de sus desquiciados estandares.
Estándares que, por supuesto, hacen que tus apuntes parezcan hechos con Courier, la tipografía más horrorosa en este mundo.
Sufriste con “Aretia”? Agradece que no te llamas Giuliana.
Comic Sans MS esa es la peor. No dudo que Juliana… -ups- sea una penitencia, pero créeme, nadie, nadie, sabe leer Aretia.
Ja… yo también quedé traumada ahí.
Bueee… no todo fue malo, pero sí estaban algo locos.
saludous